suena el teléfono,
-hola baby, que voz mas dulce y sexy tienes
-muy asustada responde /gracias, ¿con quien hablo?
-no, no importa, es alguien que te quiere conocer, pero mejor si comenzamos hablando primero.
-no, no puedo hablar, no lo conozco y no
debo hablar con extraños.
Cuelga rápidamente y entra a su habitación envuelta en pánico. Jamás había recibido un halago de un hombre y menos que le causará sensaciones tan extrañas, el miedo era normal, pero sentir el corazón acelerado por continuar hablando eso era nuevo.
Años atrás habían intentado violarla, en las noches llegaba una sombra extraña bajo sus sabanas que rozaban su piel hasta llegar a tocar suavemente su sexo, no sabia que pasaba, nadie sabia, solo ella y aquel hombre de sombras en cada noche.
Durante las tardes aprovechando la soledad de casa la encerraba en la habitación principal,
recostada contra la cama, la besaba fríamente, tocaba y susurraba, -cuando te crezcas jugamos de nuevo-, así muchas tardes, muchas noches, en los corredores la miraba y le mostraba la verga haciéndole ver a aquella niña inocente que era un hombre con ganas de hacer algo con aquel asqueroso, repulsivo, como podía pensar que me iba a gustar su juguete?, es la pregunta que se hacía mientras continuaba en pánico en cerrada en la habitación.
Desde muy temprana edad comenzó a sentir sensaciones entre sus piernas, cuando la primera vez que sus manos sus propias manos se acarician a si misma y su corazón latía con pasión por lo que sentía...
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